Continúa el misterio de la becacina grande

Foto: Sebastián Saiter

La becacina grande (Gallinago stricklandii) es sin duda una de las más enigmáticas aves de nuestro país, e incluso de Sudamérica y, a pesar de que hay menciones de esta especie en la literatura nacional desde hace casi cien años, es relativamente poco lo que se ha avanzado en su conocimiento.

Se trata de una especie con la forma típica de una becacina, aunque con una serie de características que la diferencian de la becacina común (Gallinago paraguaiae), la más ampliamente distribuida en nuestro país. La becacina grande es de aspecto macizo de cuello y patas gruesas y, entre otras características, tiene un plumaje general café oscuro, base del pico ancha y con una ligera curva hacia abajo en la punta.

Un ave desconocida

En aspectos tan básicos como su alimentación la información es prácticamente nula, solo habiendo luces del consumo de invertebrados, particularmente de escarabajos. Esta situación se replica con lo relativo a su reproducción, para lo cual existen pocos datos que indican que la temporada reproductiva de la especie de extendería entre noviembre y enero. Otro aspecto sobre esta especie que no está del todo claro es su distribución. Actualmente se le describe entre las regiones del Bíobío y Magallanes, estando restringida en la parte más austral de su distribución durante la época estival, mientras que durante el otoño y el invierno se trasladaría a zonas entre las regiones de Aysén y Bíobío.  No obstante, algunos datos antiguos indican que incluso pudo haber estado presente en la zona central del país.

Los más recientes registros

Durante esta temporada son solo 3 los registros disponibles en la plataforma eBird. El primero de ellos fue efectuado por Diego Tureo en la Isla Carlos III al sur oeste de Punta Arenas, en la región de Magallanes en donde se observó un ejemplar que emprendió el vuelo desde unos ñirres achaparrados a una altura de 460 msnm aproximadamente. Posteriormente fue Victor Raimilla al sur de Tortel región de Aysén, quien observó una becacina grande en una poza de agua permanente, con presencia de matorrales alrededor, en los que se refugiaba. Finalmente, el registro más llamativo es el realizado a principios de mayo, ya que se suma a una serie de observaciones “poco usuales” de becacinas grandes presentes en calles y patios de la ciudad de Punta Arenas. En esta oportunidad fue un vecino de la ciudad quien dio con una becacina grande en la calle durante la noche de un sábado. Luego, Ricardo Matus acude en búsqueda del ejemplar tras su hallazgo y lo traslada hasta el Centro de Rehabilitación de Aves de Leñadura.

Al respecto el propio centro de rehabilitación hizo esta interesante publicación en su página de Facebook:

“Desde el primer registro de un ejemplar de Becacina grande encontrado en un patio en la ciudad de Punta Arenas en abril de 1998, han ocurrido otros tres eventos similares. Esto deja en evidencia que durante abril y mayo estas aves sobrevuelan la ciudad de Punta Arenas durante las noches como parte de su ruta migratoria al norte. Algunos de estos ejemplares han sufrido severos golpes (lo más probable en ventanas), mientras que al menos en un caso, un ejemplar logró volver a volar luego del incidente. El destino final de esta migración sigue siendo un misterio, aunque los antecedentes históricos indican que la zona sur de Chile sería el final de este viaje, sin embargo, no existen información reciente que confirmen estos registros. Estos son algunos de los pocos antecedentes de una de las aves menos conocidas de nuestra avifauna.

El ejemplar más reciente fue observado caminando de noche en una calle del barrio 18 de septiembre. El ave no podía volar y la persona que la encontró decidió ponerla a resguardo. Contrario a la observado en una primera instancia, se trató de una colisión severa que al menos causó una fractura importante en la cabeza del fémur.

Desafortunadamente el ejemplar no logró sobrevivir, sin embargo, su corta estadía nos entregará algunas pistas relacionadas con forma de vida al menos”

El desafío “Esa becacina puede ser tu vecina” de dónde viene, por dónde pasa y hacia dónde va la becacina grande.

Para intentar recabar más antecedentes y resolver uno de los misterios más importantes de la ornitología nacional es que nuestra organización, el año 2020, lanzó el cuarto de la serie de 100 Desafíos ROC, buscando utilizar la ciencia ciudadana como herramienta para generar conocimiento en torno a esta especie. ¡De hecho poco después de lanzado el desafío Andy Caro y Victor Vega registraron un individuo en la desembocadura del Río Hollemberg a 30 minutos de Puerto Natales!

En ese contexto invitamos a pajareros y pajareras de nuestro país, y sobre todo desde la región del Bíobío al sur a estar atentos a cualquier becacina que observen, ya que podría tratarse de una becacina grande. Asimismo, siempre y cuando las medidas de confinamiento dispuestas por las autoridades sanitarias lo permitan, la invitación también se extiende a explorar y prospectar pantanos y ecosistemas similares en el sur de Chile para buscar a esta enigmática ave.

Desde el lanzamiento del desafío han sido escasos los registros de la becacina grande, sin embargo, igualmente aportan información. Por ejemplo, en todos los registros realizados en 2020, cada observación involucró sólo a un ejemplar ¿será que su migración la realiza individualmente? ¿o será casualidad el hecho de que en este periodo de tiempo solo se haya registrado una becacina grande en cada lugar? Por otro lado, las observaciones han mostrado una asociación de la becacina grande en relación al ambiente, el cual en la mayor parte de los registros se compone de sitios húmedos o anegados con presencia de vegetación baja.

Finalmente, por ahora, los registros se concentran en las regiones de Magallanes y Aysén. Por ello debemos aumentar el esfuerzo de búsqueda en regiones del sur de Chile de modo que podamos entender por dónde y hacia que lugares se traslada durante el periodo post-reproductivo.

Dejamos a todos y todas invitadas a participar del desafío “Esa becacina puede ser tu vecina” y a resolver colaborativamente el misterio de la becacina grande.

Agradecemos a Sebastián Saiter y Ricardo Matus, quienes nos apoyaron en la redacción de esta nota través del aporte de información, datos y fotografías.

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La Chiricoca
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