La ROC: encuentro y colaboración, columna de Patrich Cerpa

Estimados(as) Socios y Socias de la ROC. Queremos continuar con nuestro ciclo de discusión, comentarios y flujo de ideas, en vista de la asamblea de socioos y socias de este segundo semestre. Resulta vital poder contar con la mayor participación considerando desafíos como la elección de un nuevo directorio, revisión de nuestros estatutos y por sobre todo, renovar el espíritu de bandada de nuestra institución.  En esta oportunidad, nuestro director Patrich Cerpa nos comparte una sexta invitación contribuir a la conservación de la biodiversidad a través de nuestra organización

Soy un entomólogo en una organización que promueve principalmente el estudio, difusión y conservación de las aves. Esto lejos de representar un problema, ha sido siempre una oportunidad de colaborar con otros y compartir conocimientos. En ese quehacer siempre en más sencillo vislumbrar y conectar los no siempre obvios, en ocasiones crípticos, lazos de lo vivo. En este sentido, organizaciones como la ROC son un camino, entre muchos otros, en donde puedes otear el quehacer práctico de uno de tus posibles y diversos intereses. Si estos, o alguno de ellos, tiene algo que ver con el estudio de la vida animal en sus múltiples sabores, la ROC es un excelente lugar para dar ese necesario vistazo, y quizás decidirte.

Lo anterior lo digo por experiencia. Sufrí desde el comienzo con algo que a muchos aqueja, una especie de “eclecticismo histórico-natural” (o más bien de la diletancia del eterno entusiasta zoológico). Esto se traducía en que, si bien el misterio de la vida de los insectos me parecía un desafío irresistible, los reptiles (emplumados y escamosos), así como los mamíferos, y en ocasiones las plantas, no me producían por su lado un sentir muy distinto. Aún padezco dicha dolencia, aunque con el tiempo he sabido canalizarla productivamente, y para ello no queda más que sacudirse un tanto las emociones y pasar a la acción. Y la ROC, con ese extraño equilibrio entre múltiples actividades de campo, producción de artículos científicos y propuestas de conservación, me ofrecía esa oportunidad.

Así, y gracias a un buen amigo, llegué a una joven, activa y floreciente organización, en donde no solo existe un verdadero interés por la diversidad biológica, sino en donde también esta se observa en las muy diferentes personas e ideas que allí se congregan, con un único interés común y transversal, que es la atracción que nos genera la vida silvestre en todas sus expresiones. Por esta heterogeneidad, es honestamente difícil aburrirse en ella.

Por esto, me declaro un bichero extraviado, pero un feliz ejemplo de dicha diversidad. Esperando que ese “…y vida silvestre” (un guiño para los indecisos), que corona el “Red de observadores de aves”, sea una razón e invitación más a incorporarte, aunque provengas de otros mundos del conocimiento.

En resumidas cuentas, no puedo más que invitar a cualquiera a participar y ser parte de la ROC. Y esto lo puede hacer al nivel que desees, desde socio a director, desde descriptor amateur de la dieta del cometocino a montañista entusiasta en búsqueda de nidos en los traicioneros rodados de la cordillera, de ponente en algún congreso a olfateador de oquedades en el desierto, de novicio marino en búsqueda de aves en altamar a estudioso melómano del canto de las aves. En fin, de adentrarte y conocer todas sus actividades, oportunidades y proyectos, pues quizás en alguno de ellos puedas hallar una razón para quedarte y ayudarnos a desentrañar el mundo natural.

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La Chiricoca
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