Una fresca mañana del 16 de mayo, integrantes y asistentes del Núcleo ROC Valparaíso se reunieron en el Santuario de la Naturaleza Acantilados Federico Santa María para realizar una nueva jornada de observación de aves, en una actividad que convocó a 12 participantes y que destacó por el entusiasmo del grupo, las buenas observaciones y el intercambio de experiencias en terreno.
El recorrido se desarrolló entre las laderas de matorral esclerófilo y la amplia vista hacia el océano Pacífico, escenario que acompañó una jornada llena de registros y momentos memorables. Apenas iniciada la caminata comenzaron las primeras observaciones y vocalizaciones, con especies como rayadito, canastero chileno y cachudito, anticipando una mañana cargada de actividad.
La salida también contó con el relato y acompañamiento de Raúl Irarrazabal, socio y voluntario ROC local, quien complementó el recorrido compartiendo parte de la historia y el valor de conservación del santuario, además de los esfuerzos realizados para proteger este espacio y los cambios que ha experimentado con el paso de los años.
A medida que avanzaba el grupo, distintas aves rapaces comenzaron a aparecer en el paisaje. Entre las más destacadas estuvieron un aguilucho común y un peuco, acompañados por tiuques y jotes de cabeza negra y cabeza colorada. Más adelante también fue posible observar un mero grande y un diucón, mientras el canto del colilarga resonaba entre el matorral y numerosos picaflores chicos acompañaban el recorrido.
Uno de los momentos más especiales ocurrió al llegar a uno de los cinco miradores del santuario. Mientras el grupo descansaba y observaba el paisaje costero, varios asistentes lograron registrar distintas aves marinas, entre ellas albatros, guanay, piqueros de Humboldt y un gran grupo de fardelas negras. La diversidad de especies presentes permitió apreciar la riqueza ecológica del lugar, donde convergen ambientes de matorral costero, quebradas y océano.
Ya de regreso, con un muy buen grupo que a pasos firmes se abría paso a través del sendero, dimos con una quebrada que habitaban turcas y tapaculos, pudiendo observarlas y oír su canto en aquel sector de matorrales húmedos.
Finalmente, y tras las palabras de cierre entre asistentes y voluntarios, una pareja de pitíos australes apareció para despedir la actividad, coronando una salida marcada por los “lifers”, la camaradería y el fortalecimiento de vínculos entre integrantes del núcleo regional.
La jornada reafirmó la importancia de estos espacios de encuentro para promover la observación de aves, el conocimiento de la biodiversidad local y la participación activa de socios y voluntarios en futuras actividades del Núcleo ROC Valparaíso.
Por Lucas Quivira