En un continente reconocido por una gran diversidad de aves, sus sonidos aún siguen siendo un territorio que falta por explorar. Frente a este desafío nace Grabando Aves, una iniciativa regional impulsada por Cornell Lab of Ornithology, que busca fortalecer la grabación de vocalizaciones de aves en América Latina y el Caribe, promoviendo que más personas registren, compartan y utilicen audios a través de eBird y la Biblioteca Macaulay. En Chile, la Red de Observadores de Aves y Vida Silvestre de Chile (ROC) es parte de los 24 aliados que impulsan esta iniciativa.
Grabando Aves nace debido a que muchas especies del Neotrópico cuentan con muy pocas grabaciones disponibles en los archivos sonoros globales. En la mayoría de los países de la región, menos del 45% de las especies tienen las 150 grabaciones necesarias para entrenar herramientas de inteligencia artificial como Merlin Audio ID, una de las aplicaciones de identificación de aves más utilizadas en el mundo. Esta brecha limita tanto la investigación científica como el acceso a tecnologías que facilitan el conocimiento y la conservación de las aves.

¿Por qué es importante grabar sonidos de aves?
Las vocalizaciones son una pieza clave para estudiar y proteger a las aves. Muchas especies son más fáciles de detectar por su canto que por su apariencia y/o hábitos, especialmente en ambientes densos o de baja visibilidad. En este escenario, las grabaciones permiten mejorar la identificación de especies, apoyar el monitoreo acústico, estudiar comportamientos y distribuciones, y fortalecer herramientas tecnológicas que hoy están al alcance de cualquier persona a través de su celular.
Cada audio subido a eBird y archivado en la Biblioteca Macaulay se transforma en un insumo científico de alto valor. No importa si se trata de una especie común en el jardín: cada grabación cuenta.
Uno de los objetivos centrales de Grabando Aves es convocar y visibilizar una red creciente de personas interesadas en grabar sonidos de aves, desde observadores aficionados hasta especialistas en bioacústica. La iniciativa promueve desafíos regionales y continentales, conecta a sonidistas de distintos países y provee recursos a aliados locales para fortalecer el trabajo en sus comunidades.
¿Cómo participar?
Participar es sencillo. Solo se necesitas tu celular o una grabadora, curiosidad y ganas de escuchar. Las grabaciones se suben a eBird, donde luego quedan disponibles en la Biblioteca Macaulay. Además, la plataforma ofrece consejos para mejorar la calidad de los registros y un panel de seguimiento con rankings que permiten ver el progreso personal y regional.
Los desafíos de Grabando Aves para 2026
Para motivar la participación, Grabando Aves lanzó una serie de retos para 2026:
- Club de las 100
Grabar 100 o más especies distintas a lo largo del año.
Premio a sortear: Binocular Zeiss Victory SF 8×42. - Club de Especialistas
Grabar 30 o más especies prioritarias para mejorar Merlin Audio ID.
Premio a sortear: Parábola profesional Crake Sound Stereo Mic + Zoom H1. - Reto 30 días
Grabar al menos 20 especies distintas cada mes, fomentando la constancia durante todo el año.
Enero: sorteo el lunes 2 de febrero de 2026.

Con el apoyo de organizaciones aliadas como la ROC en Chile, Grabando Aves busca cerrar la brecha de información sonora y poner en valor un patrimonio natural que muchas veces pasa desapercibido. Escuchar, grabar y compartir los sonidos de las aves no solo enriquece el conocimiento científico, sino que también fortalece el vínculo entre las personas y la naturaleza. Para conocer más información sobre la iniciativa y cómo sumarse, visita www.grabandoaves.org.