El panorama nacional de la energía eólica marina (offshore) fue el tema central del conversatorio organizado por la Red de Observadores de Aves y Vida Silvestre de Chile (ROC), el Centro de Investigación Bahía Lomas (Universidad Santo Tomás) y Oikonos Ecosystem Knowledge.
La instancia de conversación desarrollada el 26 de mayo, enmarcada en la Estrategia Nacional de Conservación de Aves (ENCA), fue moderada por la Gerenta de Programas de Oikonos, Gabriella Svensson, y consistió en cuatro exposiciones de especialistas nacionales e internacionales, además de un espacio de preguntas e interacción con el público.
Uno de los principales puntos abordados fue la importancia de avanzar tempranamente en estudios científicos y planificación territorial, para identificar zonas adecuadas para la instalación de turbinas y reducir los posibles impactos sobre los ecosistemas marino-costeros.
Aves marinas y sus principales amenazas
La primera exposición estuvo a cargo del Director Científico de la ROC, Fernando Medrano, quien entregó un panorama general sobre las aves marinas presentes en Chile y los posibles impactos asociados al desarrollo de la energía offshore.
El investigador resaltó que Chile es “un país con alta riqueza de especies, y abundancia de alimento en el mar debido a su larga costa y la corriente de Humboldt”. Estas características, hacen que sea el segundo país más importante en cuanto a cantidad de aves marinas, con 136 especies, muchas de ellas amenazadas.

Entre las principales amenazas para estas especies apuntó a los plásticos en el mar, la contaminación lumínica, la captura incidental y la presencia de ratas en las colonias de aves.
En este contexto, Medrano explicó que la energía offshore puede generar dos tipos de impactos, las colisiones y el desplazamiento de hábitats naturales. Por esto, enfatizó en la necesidad de contar con estudios de base sobre patrones de movimientos y la ubicación de sus colonias mediante tecnologías como el rastreo con GPS, permitiendo así prevenir o mitigar efectos negativos.
La energía offshore en Chile y su estado de tramitación
En la segunda presentación, Mariel Robles, integrante de la División de Desarrollo de Proyectos del Ministerio de Energía, abordó en qué consiste la energía eólica marina y el estado de esta industria en el país.
“El viento en el mar enfrenta muchos menos obstáculos que en la tierra y, por lo general, son mucho más intensos y constantes. Por esto, muchos países han optado por diversificar su matriz energética de esta forma, en un panorama internacional liderado por países como China, Reino Unido, Alemania y Países Bajos”, explicó Robles.

La profesional señaló que la energía offshore utiliza aerogeneradores instalados sobre plataformas fijas o flotantes, dependiendo de la profundidad del mar. Siendo las principales ventajas, la entrega de una energía abundante y limpia en comparación a otras fuentes, lo que en Chile se podría potenciar por su extensión costera y vientos idóneos.
Respecto al escenario nacional, explicó que el interés del Ministerio por la energía offshore surgió en 2023, y desde entonces el ministerio ha participado en seminarios internacionales para aprender sobre la industria, además de consultarlo con expertos. De acuerdo con Mariel Robles, actualmente existen nueve proyectos en el país de desarrolladores interesados, pero se encuentran en una etapa inicial.
La experiencia en España: planificación temprana y mapas de sensibilidad
En la tercera presentación, Paul Wawrzynkowski, de la Unidad de Incidencia para la Transición Verde de SEO/BirdLife en España e investigador de la mitigación de impactos de la energía offshore, expuso sobre la importancia de identificar zonas sensibles para las aves marinas antes del despliegue de proyectos.
”Es importante hacer un mapeo de las zonas más sensibles para los ecosistemas de aves marinas con el objetivo de evitar o reducir los impactos de la energía offshore en sus vidas. Algunas especies son más vulnerables por su longevidad y poblaciones reducidas por lo que un aumento en la mortalidad podría tener consecuencias negativas en su población y conservación”, cuenta.

En este contexto, señaló que en España se ha impulsado una planificación previa al desarrollo de proyectos eólicos marinos desarrollando mapas que integran distribución, abundancia y vulnerabilidad de las aves.
Si bien, estos instrumentos no son vinculantes, aportan información relevante para orientar la discusión sobre posibles zonas de instalación. Además, destacó que en Chile aún existe la oportunidad de desarrollar estos estudios de manera anticipada, considerando que los proyectos se encuentran en etapa inicial.
Modelos cuantitativos y mitigación de riesgos: la experiencia de EE.UU.
La última exposición estuvo a cargo de Holly Goyert, Ecóloga Cuantitativa Senior del Biodiversity Research Institute de Estados Unidos, quien presentó experiencias relacionadas con el monitoreo y mitigación de riesgos asociados a la energía offshore.
Desde su perspectiva es importante que las instalaciones de energía sigan estrictamente los planes de mitigación, estableciéndose lejos de las zonas con mayor diversidad biológica. Además, explicó que ante impactos se deben aplicar medidas de prevención y compensación de los hábitats de las aves marinas.

Según Goyert, la información sobre el comportamiento de las aves en condiciones climáticas adversas es limitada. “Cuando se instalan las turbinas a una determinada altura es valioso conocer los niveles de vuelo de las aves, pero estos varían cuando hay tormentas. Por lo que para enfrentar esta incertidumbre, se utilizan métodos cuantitativos para evaluar el riesgo de exposición y la vulnerabilidad de las aves al desarrollo de la energía eólica marina”, explicó.
De esta manera, todas las presentaciones del conversatorio permitieron relevar la importancia de avanzar en investigación científica, monitoreo y planificación territorial para compatibilizar el desarrollo de la energía eólica marina con la conservación de la biodiversidad en Chile. Si quieres ver la grabación completa, ¡haz clic en el siguiente enlace!
Nota realizada por Diego Quivira, estudiante en práctica de Periodismo.