En el marco de los esfuerzos por profundizar en el conocimiento sobre los movimientos y la ecología espacial de las aves playeras migratorias, la Red de Observadores de Aves y Vida Silvestre de Chile (ROC) participó en una campaña de terreno en Haida Gwaii, -un archipiélago ubicado en la costa del Pacífico de Canadá-, en colaboración con Environment and Climate Change Canada (ECCC).
Dicha campaña se centró en el estudio del playero de las rompientes (Calidris virgata), bajo una investigación liderada por Scott Flemming, Ph.D., biólogo de aves playeras y acuáticas del Canadian Wildlife Service, y contempló la captura de individuos y la instalación de dispositivos de seguimiento, con el objetivo de generar información clave sobre sus rutas migratorias y el uso del espacio a escala hemisférica.

El equipo de campo estuvo conformado por especialistas de distintas instituciones, incluyendo a Autumn-Lynn Harrison, del Smithsonian’s National Zoo and Conservation Biology Institute, y a Gabriela Contreras, del Programa de Aves Acuáticas y Humedales de la ROC. Durante la campaña, se logró instalar dispositivos de seguimiento en cuatro individuos, lo que permitirá comprender con mayor detalle sus movimientos entre áreas de reproducción y no reproducción.

En este contexto, el líder de la investigación destacó el valor de la colaboración internacional para abordar los desafíos de conservación de esta especie. “Dado que los playeros vuelvepiedras tienen un rango no reproductivo tan amplio y sabemos tan poco sobre ellos, su conservación efectiva requiere una fuerte coordinación y colaboración internacional. Que Gabriela se uniera para estudiar a esta ave playera en Columbia Británica nos permitió aprender mucho mutuamente y fortaleció el vínculo entre la ROC y ECCC”, cuenta Scott Flemming.
Este esfuerzo se articula directamente con el trabajo que la ROC está desarrollando en el norte de Chile, particularmente en la región de Arica y Parinacota, donde también se han instalado seis dispositivos GPS en individuos de la misma especie. En conjunto, estas iniciativas resaltan la importancia de la cooperación internacional para comprender la ecología de especies migratorias que dependen de múltiples sitios a lo largo de distintos países y continentes.


La integración de estos datos permitirá abordar preguntas clave para la conservación, tales como el uso de hábitat, los patrones de movimiento y la conectividad migratoria. De este modo, se busca contribuir al diseño de estrategias más informadas y coordinadas para la protección de aves playeras y sus hábitats críticos a escala hemisférica.

Desde la experiencia en terreno, también se releva el valor humano y técnico de este tipo de instancias colaborativas. Así lo expresó Gabriela Contreras “fue una experiencia muy enriquecedora, tanto en lo técnico como en lo humano. Este tipo de instancias refuerza la importancia de trabajar colaborativamente entre países para avanzar en la conservación de aves migratorias que conectan territorios tan lejanos como Canadá y Chile”.

A futuro, el seguimiento de estos individuos permitirá generar nueva información clave para orientar acciones de conservación en distintos puntos de su ruta migratoria, fortaleciendo el trabajo conjunto entre organizaciones y países.