El 22 de enero nos reunimos en el Monumento al Viento, en el sector norte de la costanera de Puerto Natales, para dar inicio a una actividad de observación de aves en una fresca mañana de verano.
Tras recibir a las personas inscritas y realizar una breve introducción, comenzamos con una ronda de presentaciones. Los y las asistentes provenían de distintas ciudades y tenían diversos intereses, conformando un grupo tan heterogéneo como enriquecedor: socios y socias de ROC, vecinos y vecinas que se aventuraban por primera vez en la observación de aves, pajareros locales del pueblo y la región, y también observadores provenientes de las regiones de Valparaíso y Metropolitana.
Entre los participantes destacó Bruno, estudiante de primero medio que junto a su familia sale regularmente a observar aves y sube de forma constante sus registros a la plataforma eBird, convirtiéndose en uno de los usuarios locales más activos de los últimos meses. ¡Felicitaciones!
Luego de las presentaciones, iniciamos la caminata hacia el sector norte del pueblo. Entre las primeras especies que animaron la jornada se encontraron el salteador chileno y los cormoranes imperiales, además del hallazgo de un nido activo de churrete patagónico. Aprovechando la marea baja, también observamos varios individuos de gaviotín sudamericano descansando en el área, mientras algunos eran emboscados durante sus incursiones de pesca por gaviotas cáhuil adultas, que emprendían rápidos vuelos, en contraste con juveniles que aún vocalizaban pidiendo alimento en la orilla de la playa.
Más tarde, al dirigirnos hacia el sector sur de la costanera de Natales, registramos al menos tres petreles gigantes antárticos, una de las especies que despertaba especial interés en Camila, una de las asistentes, motivada por aprender más sobre aves marinas. A medida que avanzaba el recorrido y el grupo ganaba confianza y cohesión, integrantes de la agrupación local Plumíferas Australes, dedicada a la educación y observación de aves, compartieron sus conocimientos y coordinaron futuras actividades con algunos participantes, fortaleciendo redes locales entre observadoras y observadores del territorio.
El broche de oro de la jornada lo dieron las gaviotas australes, los playeros de lomo blanco y los pilpilenes australes, que regalaron “lifers” a varios asistentes. Mientras observábamos distintas familias de cisnes de cuello negro, se intercambiaban comentarios sobre marcas de campo y claves para la identificación de especies.
Para cerrar y conservar el recuerdo de la actividad, tomamos la clásica fotografía de nuestras salidas de observación de aves, agradeciendo al grupo por su participación y por hacer posible una jornada tan exitosa, que sin duda no habría sido lo mismo sin su entusiasmo y compañía.
Por Lucas Quivira.
